El comienzo de una gran aventura.
"Una de las mejores compras de los últimos tiempos"- sentenciaba una madre a sus dos hijas. La mayor sumamente compinche y la menor totalmente resistida a caer en ese esquema frívolo. Más allá de estereotipos ideales para burlarse, podemos buscar un cacho de profundidad en esta situación tan típica de shopping top. Como ya se darán cuenta, esta historia jamás pudo haber ocurrido en el Abasto. Me tocó vivirla en el Unicenter, ¡que afortunado!
En la Argentina, tenemos un problema muy grave en materia comercial. Cada vez que vamos a entrar a un negocio nos encontramos con el asecho de vendedores que llegan al punto de intimidar y bloquear cualquier capacidad de razonamiento que podamos tener frente a una prenda (al mejor estilo Hamlet con la calavera). Desde un punto de vista muy íntimo, me molesta terriblemente que me quieran aleccionar en materias ya aprobadas con altos promedios, por lo que si te atrevés a tirarme la frase "necesitás ayuda"- con soberbia, da gracias a dios que también promocioné buenos modales.
- Agrego una cita de Will & Grace acerca de los vendedores de salón para comenzar con el punto:
[ACROSS THE ROOM, GRACE AND WILL ARE STANDING AT A LARGE WALL RACK OF JEANS.]
GRACE: Oh, my God, I think I see them. All the way-- All the way up on top.
WILL: Okay, I'll get a salesperson.
GRACE: No. No, no. I hate salespeople. What, I do all the work, and they get all the credit? When they ask me at the register who helped me, I always say no one. Even if they did. That money comes out of my pocket.
Bastante molesto, aunque aceptable, es el hecho de que te reciban preguntándote si necesitás algo. Pero mucho más fastidioso es cuando te siguen por todo el local, en silencio y con cara de "este no tiene un mango para comprar".Profundicemos en el primer caso. Al entrar al negocio evitá cualquier tipo de contacto visual con los vendedores. Tu mirada y todos tus actos se tiene que enfocar en lo que vayas a comprar. Obviamente que no somos mal educados y si nos saludan respondemos la amabilidad pero con las palabras justas. "Hola"- y cerrá la boca. A menos que no tengas tiempo y ya tengas identificado de vidriera lo que querés adquirir. Si continúa el diálogo con el clásico "te puedo ayudar en algo...?" cortá por lo sano y decile "cualquier cosa te aviso, gracias". Todo esto que menciono es para evitar la creación de lazos de culpa. Por no interrumpir la cortesía al empleado dejás que este te guíe y finalmente comprás mal porque la culpa no te permite decirle que no y retirarte.Ahora pasemos al segundo caso de estudio. Mucho más complejo y sumamente disfrutable. Aprender esto es recibirse de comprador experto. Es llegar al Nirvana de las compras!! Presento varios casos de estudio.
*** Gente como uno ***
Pinamar. Paseo de compras con negocios muy sofisticados en su arquitectura. Local de Tommy con vidriera hipnotizante. Llevaba puesta una malla de esa marca justamente. Entro al local y la vendedora comienza su vigilancia nerviosa e implacable. Mi hermana nota la situación llena de tensión y dispara "mirá, acá tienen un modelo parecido al de tu malla". A lo que contesto "mi malla es más linda, por eso me salió más cara". La empleada detecta que efectivamente mi bañador era Tommy y encima un modelo mucho más sofisticado que el pedorro que tenían en stock por lo que decide dar un paso al costado y no estorbar más. Por supuesto que yo no compré nada porque era un rata sin laburo. En fin.
*** Si, ya sé ***
Cierto día de verano, en época de festejos navideños, se dio la tan esperada situación de Nirvana. Resulta que salgo del laburo con destino al Unicenter para comprar la manada de regalos que se dan por las fiestas y algunos cumpleaños inoportunos. Una de mis armas secretas, Brooksfield, iba a resultar un regalo muy piola para mi viejo. Entro al local y nadie se me acerca. Durante todo el tiempo que pasé en el local me asesoré solo. Gestos de cordialidad hacia los vendedores, pero ni una sola intromisión. La clave: una camisa de la casa. Nada mejor que hacer una primera conquista de varias prendas para que en próximas ocasiones te vean con otros ojos. Y eso no es todo. La primera compra es la que te predispone para bien o para mal en las posteriores. Por lo que yo siempre recomiendo vestir una prenda del local donde vas a concretar la primera adquisición. Una vez realizada, recorrés y entrás a otros locales recibiendo otro trato. Mejor dicho, recibís paz.
*** Una chica bien, un pibe sano ***
Uno de los beneficios de ir a la salida del trabajo a un shopping es el trato ejecutivo. Sobre todo si vas de casual. Un look profesional pero juvenil baja todas las defensas y permite el ataque. La locación, Patio Bullrich, uno de los mejores lugares para comprar. Tranquilo, silencioso y sofisticado. Lo mejor que puede ocurrir, un hombre comprando en un local de vestimenta femenina. O viceversa por supuesto. Es buenísimo que te toque un flaco bien bolichero y vos justo vayas a comprar indumentaria masculina.Día de la madre, el curro de San Valentín o un cumpleaños siempre viene bien como frase matadora al momento de entrar. Los valores familiares derriten, contate una anécdota o repetí un consejo de tus padres.
- La verdad que desconozco el talle de mi hermana.
- ¿Cómo es ella?
- Flaquita como vos (guachiiiiiiiiiiinnn)
-----------------------------------------
- Estoy buscando una remera para mi novio, más piola, como para salir.
- Cómo esta que tengo yo puesta por ejemplo?
- Esa está muy buena, queda muy bien (flaco, ya sabemos que sos piola, bajame el volumen de la Metrooooooo).
Que bello es vivir, vivir de shopping...
Friday, March 20, 2009
Tuesday, November 27, 2007
Paladares ciegos.
Tengo entendido que a los chefs siempre se les exige cierto nivel en sus presentaciones. Hablo específicamente en el aspecto visual. Algo esencial en los platos fríos, por ejemplo, donde el aroma es casi imperceptible al olfato humano y por lo tanto la vista debe ser la que admita que es apetitoso. Todo esto lo aprendí un día viendo el reality norteamericano “Top Chef”.
¿Pero qué sucede cuando la comida en cuestión es un pedazo de vacío a la parrilla, acompañado por una porción de papas fritas?
Los que tenemos la suerte de poder contar con la disponibilidad económica, social y cultural suficiente caemos afortunadamente en la realidad argentina. Llegado el momento de decidir dónde comer nos damos cuenta de que tenemos tantas opciones. Y no hablo concretamente de lugares dónde comer. Sino de las categorías reales con las que contamos que tal vez no en todas partes del mundo gozan. Al momento de entrar en el laberinto sin fin de la decisión podemos encontrar:
- El restaurante a 10 cuadras de nuestra casa. Los precios son accesibles, el menú variado y sabemos que la carne nunca falla. Siempre te sacan del apuro y son ideales para fin de mes cuando uno no tiene ganas de cocinar. Menos mal que encima tienen delivery.
- El restaurante fetiche que cocina nuestra especialidad. El mío queda por Congreso y hace la mejor comida española. Costoso, lamentablemente sí; pero es mi debilidad.
- La sofisticación de la arquitectura siempre capta a los comensales y los predispone a creer que van a tener una velada encantadora y sumamente amena. Si esta se traduce a los precios está totalmente justificada. Hasta que la comida llega y eso nos define si se trata de un clásico restaurante de clase alta (La Bourgogne o Tomo 1 por ejemplo) o de un mero experimento de Palermo SOHO con comida fusión hecho para sorprender a turistas pero para defraudar a comensales nativos que saben lo que es comer en serio.
- Los clásicos de siempre. Uno que es notablemente conocido es el Dorá. Aunque también mi restaurante fetiche (el ex Vasco Fermín) es parte de esta clase de lugares. Son años de trayectoria reconocida por todos. No poseen el aire de sofisticación definitivo para ser un restaurante clase A++ pero que placenteros y efectivos son para sorprender en reuniones de negocios.
- La pizzería se divide en dos subcategorías. La cercana para tomar una cerveza. Que usualmente es una confitería muy sofisticada y que también actúa como lugar atractivo para la hora de té. Y la tradicional que uno tiene en un pedestal. Por ejemplo, Guerrín y otras tantas sobre la avenida Corrientes. Cada uno de nosotros tenemos un sitio histórico en nuestro barrio. En mi caso es El Fortín en pleno Jonte y Lope de Vega.
- El sushi place o restó de comida oriental. Caro, trendy, arma de doble filo. Si vas a ir andá pensando en abrir la billetera. A no escatimar porque las piezas se achican con el precio. Y pensá en los demás al ver la oferta gastronómica. Siempre es bueno contar con una buena carta de pescados variados en caliente para los que no son entusiastas del sushi.
Como verán, la Argentina es rica en algo más que el clima y las tierras. Pero creo que esta pequeña guía gastronómica les permite aclarar el panorama al momento de abrir la boca y decir “¿a dónde vamos a comer?”. Ya no se trata de decidir el lugar. En la Argentina primero hay que decidir la pretensión por la cual transitamos para recién después decidir verdaderamente el destino final.
Bon apetit!
Tengo entendido que a los chefs siempre se les exige cierto nivel en sus presentaciones. Hablo específicamente en el aspecto visual. Algo esencial en los platos fríos, por ejemplo, donde el aroma es casi imperceptible al olfato humano y por lo tanto la vista debe ser la que admita que es apetitoso. Todo esto lo aprendí un día viendo el reality norteamericano “Top Chef”.
¿Pero qué sucede cuando la comida en cuestión es un pedazo de vacío a la parrilla, acompañado por una porción de papas fritas?
Los que tenemos la suerte de poder contar con la disponibilidad económica, social y cultural suficiente caemos afortunadamente en la realidad argentina. Llegado el momento de decidir dónde comer nos damos cuenta de que tenemos tantas opciones. Y no hablo concretamente de lugares dónde comer. Sino de las categorías reales con las que contamos que tal vez no en todas partes del mundo gozan. Al momento de entrar en el laberinto sin fin de la decisión podemos encontrar:
- El restaurante a 10 cuadras de nuestra casa. Los precios son accesibles, el menú variado y sabemos que la carne nunca falla. Siempre te sacan del apuro y son ideales para fin de mes cuando uno no tiene ganas de cocinar. Menos mal que encima tienen delivery.
- El restaurante fetiche que cocina nuestra especialidad. El mío queda por Congreso y hace la mejor comida española. Costoso, lamentablemente sí; pero es mi debilidad.
- La sofisticación de la arquitectura siempre capta a los comensales y los predispone a creer que van a tener una velada encantadora y sumamente amena. Si esta se traduce a los precios está totalmente justificada. Hasta que la comida llega y eso nos define si se trata de un clásico restaurante de clase alta (La Bourgogne o Tomo 1 por ejemplo) o de un mero experimento de Palermo SOHO con comida fusión hecho para sorprender a turistas pero para defraudar a comensales nativos que saben lo que es comer en serio.
- Los clásicos de siempre. Uno que es notablemente conocido es el Dorá. Aunque también mi restaurante fetiche (el ex Vasco Fermín) es parte de esta clase de lugares. Son años de trayectoria reconocida por todos. No poseen el aire de sofisticación definitivo para ser un restaurante clase A++ pero que placenteros y efectivos son para sorprender en reuniones de negocios.
- La pizzería se divide en dos subcategorías. La cercana para tomar una cerveza. Que usualmente es una confitería muy sofisticada y que también actúa como lugar atractivo para la hora de té. Y la tradicional que uno tiene en un pedestal. Por ejemplo, Guerrín y otras tantas sobre la avenida Corrientes. Cada uno de nosotros tenemos un sitio histórico en nuestro barrio. En mi caso es El Fortín en pleno Jonte y Lope de Vega.
- El sushi place o restó de comida oriental. Caro, trendy, arma de doble filo. Si vas a ir andá pensando en abrir la billetera. A no escatimar porque las piezas se achican con el precio. Y pensá en los demás al ver la oferta gastronómica. Siempre es bueno contar con una buena carta de pescados variados en caliente para los que no son entusiastas del sushi.
Como verán, la Argentina es rica en algo más que el clima y las tierras. Pero creo que esta pequeña guía gastronómica les permite aclarar el panorama al momento de abrir la boca y decir “¿a dónde vamos a comer?”. Ya no se trata de decidir el lugar. En la Argentina primero hay que decidir la pretensión por la cual transitamos para recién después decidir verdaderamente el destino final.
Bon apetit!
Thursday, January 18, 2007
Buenos Aires State of Mind
El día en que Buenos Aires me agotó damas y caballeros ha llegado tomado de la mano con el estío. Era muy probable que junto a la estación que más odio y frente a la inminente llegada de las tan ansiadas vacaciones de verano esto estallara en cualquier momento. Sé que no tengo que quejarme demasiado teniendo en cuenta el hecho de que trabajo a 20 minutos de mi casa en una zona totalmente alejada del downtown porteño, en un barrio donde reina la calma que sostienen los domicilios residenciales y ni siquiera la Panamericana puede quebrar esa paz. Pero tantos años sin vacaciones me han vuelto ansioso lo cual me lleva a tener alucinaciones ocasionales pero muy contundentes.
En una de esas semanas, donde imperó el calor agobiante, llego a mi trabajo y estando a unos metros comienzo a sentir el cuerpo pesado como si cargara la sombrilla, la heladerita y un par de reposeras. Las escalinatas del edificio nunca se tornaron tan infinitas como aquella vez.
Tampoco me son ajenos los momentos en los que pienso que al otro lado de los médanos de pasto que sostienen a la autopista se encuentran las playas y que el aire que respiro a veces se trae consigo una fragancia que mezcla la arena con la sal de mar.
Las personas somos como las baterías de los celulares, necesitamos esa carga de energía que nos proporciona ver el movimiento de la gente y los ruidos que esto ocasiona; pero las sobrecargas nunca son buenas y terminan por agotar a uno. Es verdaderamente curioso observar a los turistas que esperan la llegada del subte para fotografiar el descenso y ascenso de pasajeros, especialmente de pasajeros argentinos que siempre caminan con un tono apurado a pesar de estar con tiempo de sobra. Un medio día en la calle florida o una noche por la avenida Corrientes con el Obelisco de fondo pueden ser grandes postales que admiramos en un kiosco de diarios pero que resentimos durante nuestra rutina diaria.
Cuando trabajaba en pleno centro y tenía que tomar subte y colectivo para lograr salir del área siempre tenía algunas referencias que me hacían sentir que estaba cada vez más cerca de casa y ya comenzaba a respirar otro oxígeno. Una atmósfera más pura que se lograba ver a través de la vista, del hecho de ver a los pasajeros bajando del colectivo para entrar a sus casas; los chicos en la calle jugando (o yendo al cyber como se estila ahora) y a los vecinos saludándose unos a otros. Hay ciertas características casi imperceptibles que sin embargo nos dan mucha lógica a la hora de reconocer que un desenchufe total en medio de la montaña o el bosque no se puede soportar por más de una semana. Tenemos Cariló y Mar de las Pampas pero afortunadamente también tenemos Mar del Plata por las dudas. Las sierras cordobesas nos conectan con los extraterrestres y sus piedras nos purifican pero nos quedamos tranquilos porque aunque sea Carlos Paz lo tenemos a 20 minutos con el auto. Calafate y su exuberante glaciar merecen esas excursiones costosas pero volvemos a Bariloche donde hay boliches.
La gente es insoportable cuando se amontona, pero siempre voy a tener a Versailles como refugio a mi cansancio y también a Devoto, a Villa del Parque, a Monte Castro, etc.
Ciao!
El día en que Buenos Aires me agotó damas y caballeros ha llegado tomado de la mano con el estío. Era muy probable que junto a la estación que más odio y frente a la inminente llegada de las tan ansiadas vacaciones de verano esto estallara en cualquier momento. Sé que no tengo que quejarme demasiado teniendo en cuenta el hecho de que trabajo a 20 minutos de mi casa en una zona totalmente alejada del downtown porteño, en un barrio donde reina la calma que sostienen los domicilios residenciales y ni siquiera la Panamericana puede quebrar esa paz. Pero tantos años sin vacaciones me han vuelto ansioso lo cual me lleva a tener alucinaciones ocasionales pero muy contundentes.
En una de esas semanas, donde imperó el calor agobiante, llego a mi trabajo y estando a unos metros comienzo a sentir el cuerpo pesado como si cargara la sombrilla, la heladerita y un par de reposeras. Las escalinatas del edificio nunca se tornaron tan infinitas como aquella vez.
Tampoco me son ajenos los momentos en los que pienso que al otro lado de los médanos de pasto que sostienen a la autopista se encuentran las playas y que el aire que respiro a veces se trae consigo una fragancia que mezcla la arena con la sal de mar.
Las personas somos como las baterías de los celulares, necesitamos esa carga de energía que nos proporciona ver el movimiento de la gente y los ruidos que esto ocasiona; pero las sobrecargas nunca son buenas y terminan por agotar a uno. Es verdaderamente curioso observar a los turistas que esperan la llegada del subte para fotografiar el descenso y ascenso de pasajeros, especialmente de pasajeros argentinos que siempre caminan con un tono apurado a pesar de estar con tiempo de sobra. Un medio día en la calle florida o una noche por la avenida Corrientes con el Obelisco de fondo pueden ser grandes postales que admiramos en un kiosco de diarios pero que resentimos durante nuestra rutina diaria.
Cuando trabajaba en pleno centro y tenía que tomar subte y colectivo para lograr salir del área siempre tenía algunas referencias que me hacían sentir que estaba cada vez más cerca de casa y ya comenzaba a respirar otro oxígeno. Una atmósfera más pura que se lograba ver a través de la vista, del hecho de ver a los pasajeros bajando del colectivo para entrar a sus casas; los chicos en la calle jugando (o yendo al cyber como se estila ahora) y a los vecinos saludándose unos a otros. Hay ciertas características casi imperceptibles que sin embargo nos dan mucha lógica a la hora de reconocer que un desenchufe total en medio de la montaña o el bosque no se puede soportar por más de una semana. Tenemos Cariló y Mar de las Pampas pero afortunadamente también tenemos Mar del Plata por las dudas. Las sierras cordobesas nos conectan con los extraterrestres y sus piedras nos purifican pero nos quedamos tranquilos porque aunque sea Carlos Paz lo tenemos a 20 minutos con el auto. Calafate y su exuberante glaciar merecen esas excursiones costosas pero volvemos a Bariloche donde hay boliches.
La gente es insoportable cuando se amontona, pero siempre voy a tener a Versailles como refugio a mi cansancio y también a Devoto, a Villa del Parque, a Monte Castro, etc.
Ciao!
Friday, August 04, 2006
Teniendo en cuenta los acontecimientos que fueron transcurriendo en mi vida a lo largo de estas últimas tres semanas no puedo evitar el hecho de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Los seres humanos todavía mantenemos ciertos rituales de nuestras infancia, uno de ellos, mirar por la ventanilla del primer vagón del subte A. Viajando a cualquier horario (desde la hora pico hasta la tranquilidad del mediodía) nos encontramos con adeptos a esta costumbre que hipnotiza, como si se tratara de una experiencia totalmente nueva cuando muchos viajan en subte durante toda la semana . Generalmente los padres llevan a sus hijos pequeños a sentarse y quedarse contemplando el recorrido de un tren que viaja por debajo de la tierra y atraviesa túneles a veces oscuros y desolados. Pero en el caso de los adultos ya se trata de un escape a la realidad. La gente tiene que enfrentarse a un trabajo que, sin ser necesariamente odiado, a veces nos resulta agotador por nuestra idiosincrasia de vivir apurados y estresados de lunes a viernes. Entonces por aunque sea 5 minutos vislumbramos un trayecto que estimula la imaginación, la misma que proyectábamos cuando pequeños y fuimos desechando de a poco las personas que no la necesitamos ahora para ganar un sueldo mes a mes.
Otro regreso a la inocencia lo experimenté el jueves cuando dieron en el canal de cable MGM “Las aventuras de Chatrán” película icono de la niñez de muchas generaciones cuyas infancias transcurrieron en la década del ’80. A pesar de que nuestra adultez ahora nos haga dar cuenta de la crueldad animal que sufrieron por aquella época el protagonista gatuno y su coestrella canina (asunto bastante desconcertante por cierto) esta no deja de ser una historia conmovedora que me retrotrae a lo que, bajo las actuales circunstancias, fue un momento muy lindo de mi vida.
Con cuánto se conforma el ser humano para dejar atrás el pasado? Este cambio sustancial que define el comienzo de la edad madura generalmente llega como un golpe que debemos asumir. El problema es que anulamos toda conducta que nos muestre infantiles y vulnerables para reservarlas como un placer privado o una acción inconsciente que se libera cuando nos relajamos. Igualmente hay que admitir que los individuos son personas con ciclos, conducta totalmente ligada a la melancolía y a la madurez. Sentimos que ya nos hartamos de ciertas experiencias, estilos de vida o formas de encarar las adversidades y ahí nos surge la necesidad de un cambio. Experimentamos nuevos placeres materiales y afectivos aunque estos nuevamente nos saturan. Pero como son los encantos que disponemos en la edad adulta nos resignamos y regresamos a los viejos hábitos.
Y así sigue la vida...
Hasta luego!
Otro regreso a la inocencia lo experimenté el jueves cuando dieron en el canal de cable MGM “Las aventuras de Chatrán” película icono de la niñez de muchas generaciones cuyas infancias transcurrieron en la década del ’80. A pesar de que nuestra adultez ahora nos haga dar cuenta de la crueldad animal que sufrieron por aquella época el protagonista gatuno y su coestrella canina (asunto bastante desconcertante por cierto) esta no deja de ser una historia conmovedora que me retrotrae a lo que, bajo las actuales circunstancias, fue un momento muy lindo de mi vida.
Con cuánto se conforma el ser humano para dejar atrás el pasado? Este cambio sustancial que define el comienzo de la edad madura generalmente llega como un golpe que debemos asumir. El problema es que anulamos toda conducta que nos muestre infantiles y vulnerables para reservarlas como un placer privado o una acción inconsciente que se libera cuando nos relajamos. Igualmente hay que admitir que los individuos son personas con ciclos, conducta totalmente ligada a la melancolía y a la madurez. Sentimos que ya nos hartamos de ciertas experiencias, estilos de vida o formas de encarar las adversidades y ahí nos surge la necesidad de un cambio. Experimentamos nuevos placeres materiales y afectivos aunque estos nuevamente nos saturan. Pero como son los encantos que disponemos en la edad adulta nos resignamos y regresamos a los viejos hábitos.
Y así sigue la vida...
Hasta luego!
Tuesday, June 13, 2006
Exactamente el 6 del 6 de 2006 cumplí un año en mi trabajo y una semana más tarde me llamaron de una empresa porque fui aceptado a integrarla. Por supuesto que la alegría rebalsó en mí porque se trata de una gran oportunidad; pero inmediatamente me inundó la incertidumbre por un hecho que fue clave para sobrevivir con un sueldo por debajo de lo básico: el grupo laboral. Tuve la suerte de contar con excelentes personas que contestaban todas las dudas que tenía sobre un trabajo que no conocía, personas que no dudaban en el compromiso de reunir dinero para cada cumpleaños o para una fiesta íntima de fin de año. Personas que organizaban almuerzos masivos de empanadas para que tengamos una oportunidad de reunirnos a boludear. En fin, un grupo que dadas las circunstancias de la empresa (cambios constantes en la organización, en los puestos, en los altos cargos, etc.) me procuró un año muy intenso y difícil de superar en cuanto a calidad humana.
Por otro lado, después de este lapso de tiempo, uno se conecta más con la persona y empieza a reconocer ciertos defectos, situación totalmente normal cuando conocés un individuo. La familiaridad, el trato a diario y las tensiones laborales redescubren en uno aristas de la personalidad jamás imaginadas. Sin embargo la sorpresa no nos golpea porque tenemos una balanza en nuestro cerebro que se llama el razonamiento, el cual nos advierte que todos somos humanos y en la oficina se da un ecosistema surrealista que no dista demasiado de la estética de un reality. Los chichoneos, la falsedad y los lazos de amistad de toda clase (hasta hace poco ingredientes solo reservados para una telenovela) son moneda corriente y si las paredes fueran guionistas para sacar de cualquier compromiso al que quiera explayarse con trapitos sucios, ya tendríamos el best seller del año.
Entre los varios grupos que tuve la suerte de presenciar uno muy reducido y selecto, que ya lleva varios años trabajando sin jamás separarse, me llamó la atención por la familiaridad de sus miembros. Flatulencias, chistes zarpados, intromisiones y lazos de mutua defensa se forjaron y si no podés cumplir estas normas ¡sos alienado!
¿Qué clase de grupo me depara el destino?, después de muchas entrevistas fallidas y de oportunidades que no llegaron hubo una frase que constantemente me fue expuesta: “esta vez no tenía que ser, será la próxima”. Bueno, después de muchas veces, la próxima ya llegó y está frente a mi, que tendrán mis futuros compañeros de trabajo para que sean mi destino? Uno siempre se está preguntando, “qué hubiera pasado si...?”, “por qué me tocó esto a mi...?”, “será esto lo mejor que puedo conseguir...?”
La cotidianeidad nos hace más fuertes, pero el cambio no deja de ser un desafío que te permite madurar; y si este nos afecta siempre tendremos las herramientas para paliar la melancolía. Fotos, recuerdos, vías de comunicación, etc. ^_~
¡Después de todo, yo sigo pensando que la secundaria fue el mejor momento de mi vida!
Auf Wiedersehen!
Por otro lado, después de este lapso de tiempo, uno se conecta más con la persona y empieza a reconocer ciertos defectos, situación totalmente normal cuando conocés un individuo. La familiaridad, el trato a diario y las tensiones laborales redescubren en uno aristas de la personalidad jamás imaginadas. Sin embargo la sorpresa no nos golpea porque tenemos una balanza en nuestro cerebro que se llama el razonamiento, el cual nos advierte que todos somos humanos y en la oficina se da un ecosistema surrealista que no dista demasiado de la estética de un reality. Los chichoneos, la falsedad y los lazos de amistad de toda clase (hasta hace poco ingredientes solo reservados para una telenovela) son moneda corriente y si las paredes fueran guionistas para sacar de cualquier compromiso al que quiera explayarse con trapitos sucios, ya tendríamos el best seller del año.
Entre los varios grupos que tuve la suerte de presenciar uno muy reducido y selecto, que ya lleva varios años trabajando sin jamás separarse, me llamó la atención por la familiaridad de sus miembros. Flatulencias, chistes zarpados, intromisiones y lazos de mutua defensa se forjaron y si no podés cumplir estas normas ¡sos alienado!
¿Qué clase de grupo me depara el destino?, después de muchas entrevistas fallidas y de oportunidades que no llegaron hubo una frase que constantemente me fue expuesta: “esta vez no tenía que ser, será la próxima”. Bueno, después de muchas veces, la próxima ya llegó y está frente a mi, que tendrán mis futuros compañeros de trabajo para que sean mi destino? Uno siempre se está preguntando, “qué hubiera pasado si...?”, “por qué me tocó esto a mi...?”, “será esto lo mejor que puedo conseguir...?”
La cotidianeidad nos hace más fuertes, pero el cambio no deja de ser un desafío que te permite madurar; y si este nos afecta siempre tendremos las herramientas para paliar la melancolía. Fotos, recuerdos, vías de comunicación, etc. ^_~
¡Después de todo, yo sigo pensando que la secundaria fue el mejor momento de mi vida!
Auf Wiedersehen!
Sunday, December 25, 2005
Holas y biento!!!
Ante todo les deseo feliz navidad, me pareció un poco inútil decir esto de la manera más top que existe hasta el momento (el mensaje de texto) ya que como todos sabemos, las comunicaciones fallan en la hora crucial.
Aprovechando que la navidad es acompañada por el fin de año también es oportuno hacer un balance, aunque mi balance sea simplemente lo sucedido en las últimas semanas del año porque a esta altura quién se acuerda de lo que hicimos allá por marzo o abril. Ahora que lo recuerdo no fue un muy buen momento, estaba a punto de entrar a trabajar como mozo en una cafetería de la desesperación por conseguir laburo. Entonces quedamos en evaluar la cereza del postre, dale?
En las últimas dos semanas tuve unos cuantos eventos sociales de alto nivel. Eventos que incluyeron la fiesta de la gerencia donde trabajo, una reunión de graduación con abundante comida y para concluir, la fiesta del grupo bapro.
La primer fiesta la tuve en un lounge muy apartado en la zona de recoleta pero que tiene los ingredientes justos para un agasajo íntimo de digamos 30 personas. Un poco de comida para tomar con el estómago lleno y barra libre junto a un dj que nos hizo un muy buen compilado de techno y retro mix. Nos tuvieron que apagar la música y prender las luces para echarnos pero valió la pena. Si nos ponemos a pensar esta clase de integraciones son mucho mejores que un día en el campo o un desayuno, algo para recordar eruditos de los recursos humanos.
Unos días más tarde tuve una reunión íntima en la casa de una amiga, con motivo de su recibimiento, ahí fue cuando más comí, hacía mucho que no probaba una torta de manzana tan rica. Para la próxima hay que servirla caliente y con helado de vainilla ^_~
El jueves 22 tuve mi tercer y última fiesta, la del grupo bapro, en el palacio San Miguel. Más allá del glamour del salón (que es espectacular) lo que coronó la fiesta fue el hecho de que después de muchos intentos fallidos por ganarme una orden de compra en Garbarino (los premios que se sorteaban en la fiesta) finalmente me gané una orden de compra por $500 ^____^.
Termino de ganar ¿y qué pasó? Bueno, pusieron un remix de Holiday de Madonna y todos a bailar; todo esto sazonado con sendas barras libres dispuestas por todo el lugar como para tener real conciencia de que la estaba pasando bomba, porque si hay algo que creo es que hay que parar por unos 5 segundos más o menos para entrar en razón, darse cuenta de que uno está disfrutando y luego seguir con toda la energía recargada.
Un abrazo a todos y disculpen la continua falta de inspiración!
Felices Fiestas again.
Ante todo les deseo feliz navidad, me pareció un poco inútil decir esto de la manera más top que existe hasta el momento (el mensaje de texto) ya que como todos sabemos, las comunicaciones fallan en la hora crucial.
Aprovechando que la navidad es acompañada por el fin de año también es oportuno hacer un balance, aunque mi balance sea simplemente lo sucedido en las últimas semanas del año porque a esta altura quién se acuerda de lo que hicimos allá por marzo o abril. Ahora que lo recuerdo no fue un muy buen momento, estaba a punto de entrar a trabajar como mozo en una cafetería de la desesperación por conseguir laburo. Entonces quedamos en evaluar la cereza del postre, dale?
En las últimas dos semanas tuve unos cuantos eventos sociales de alto nivel. Eventos que incluyeron la fiesta de la gerencia donde trabajo, una reunión de graduación con abundante comida y para concluir, la fiesta del grupo bapro.
La primer fiesta la tuve en un lounge muy apartado en la zona de recoleta pero que tiene los ingredientes justos para un agasajo íntimo de digamos 30 personas. Un poco de comida para tomar con el estómago lleno y barra libre junto a un dj que nos hizo un muy buen compilado de techno y retro mix. Nos tuvieron que apagar la música y prender las luces para echarnos pero valió la pena. Si nos ponemos a pensar esta clase de integraciones son mucho mejores que un día en el campo o un desayuno, algo para recordar eruditos de los recursos humanos.
Unos días más tarde tuve una reunión íntima en la casa de una amiga, con motivo de su recibimiento, ahí fue cuando más comí, hacía mucho que no probaba una torta de manzana tan rica. Para la próxima hay que servirla caliente y con helado de vainilla ^_~
El jueves 22 tuve mi tercer y última fiesta, la del grupo bapro, en el palacio San Miguel. Más allá del glamour del salón (que es espectacular) lo que coronó la fiesta fue el hecho de que después de muchos intentos fallidos por ganarme una orden de compra en Garbarino (los premios que se sorteaban en la fiesta) finalmente me gané una orden de compra por $500 ^____^.
Termino de ganar ¿y qué pasó? Bueno, pusieron un remix de Holiday de Madonna y todos a bailar; todo esto sazonado con sendas barras libres dispuestas por todo el lugar como para tener real conciencia de que la estaba pasando bomba, porque si hay algo que creo es que hay que parar por unos 5 segundos más o menos para entrar en razón, darse cuenta de que uno está disfrutando y luego seguir con toda la energía recargada.
Un abrazo a todos y disculpen la continua falta de inspiración!
Felices Fiestas again.
Friday, July 22, 2005
Hoy voy a escribir una típica entrada de blog porque la verdad es que no me pude sentar a pensar en ningún tema de actualidad social para desarrollar. Por un lado estuve con finales y por el otro con muchas tareas en el laburo porque no soy un simple pasante que atiende el conmutador. Me pidieron si podía hacer una tarea y yo acepté sin dudarlo porque me gusta sentirme útil y ocupado; me encantaría trabajar en el sector comercial de la empresa en donde trabajo, el piso me gusta, la gente, las experiencias: estuve desde el lunes hasta el jueves sentado en el escritorio de lo que sería la supervisora del servicio que presta el call center (ya que este si bien es del grupo Bapro, está tercerizado) trabajando con ella para terminar una campaña de bienvenida que hice por teléfono y bueno, tenía que pasar las planillas a computador, finiquitar algunos llamados y hacer un recuento exhaustivo para que cierren los números. Fue bastante trabajo pero llegado el viernes que terminó por ser un día vulgar de trabajo, me sentí totalmente vacío sin esa campaña; igualmente ya me dijeron que van a traerme nuevas planillas. No es que me desagrada estar en el conmutador, al contrario, no me gustaría nunca que me llamen para decirme que tengo que ir al call center: está en un edificio apartado que no me gusta para nada y encima tener que estar atendiendo a todos los problemas de la gente sabiendo que te están vigilando tus tiempos de atención, de descanso, de efectividad, etc. Lo único que espero es permanecer los 6 meses de contrato en el conmutador y luego entrar por búsqueda interna al área comercial y quedar efectivo.
Por otro lado leí el blog de la princesa Letizia Ortiz de España, me gustó mucho y no por el hecho de que uno espera detalles de la vida privada de otros, sino porque en él se encuentran comentarios humanos y que se disfrutan porque se siente identificado. Hay ciertas costumbres familiares que al ser compartidas con allegados se da cierta distensión debido a la comprensión de los sentimientos. A veces esta sensación no se entiende ya que ciertos famosos se quejan de las revistas de chismes y expresan su desprecio por la gente que las lee. Patético, los mismo medios que elevan a estas estrellas después son despreciados, igualmente si nos ponemos del otro lado veremos que los medios que elevan a las estrellas después intentan bajarlas de un ondazo. Esto es un círculo vicioso, mejor no meterse, hacer como si uno estuviera en una discusión de mujeres.
Bueno, me despido.
Paz y salud
NICO ^.^
Por otro lado leí el blog de la princesa Letizia Ortiz de España, me gustó mucho y no por el hecho de que uno espera detalles de la vida privada de otros, sino porque en él se encuentran comentarios humanos y que se disfrutan porque se siente identificado. Hay ciertas costumbres familiares que al ser compartidas con allegados se da cierta distensión debido a la comprensión de los sentimientos. A veces esta sensación no se entiende ya que ciertos famosos se quejan de las revistas de chismes y expresan su desprecio por la gente que las lee. Patético, los mismo medios que elevan a estas estrellas después son despreciados, igualmente si nos ponemos del otro lado veremos que los medios que elevan a las estrellas después intentan bajarlas de un ondazo. Esto es un círculo vicioso, mejor no meterse, hacer como si uno estuviera en una discusión de mujeres.
Bueno, me despido.
Paz y salud
NICO ^.^
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