Incesante niebla en la ciudad y no podemos bromear con que estamos viviendo en Londres, aparentemente la bruma ha traído toda una serie de desgracias a las cuales fui testigo. Los habitantes lloran desconsolados y yo no hago más que encontrármelos y sentir pena por ellos. Todo comenzó dos semanas atrás, curiosamente con la llegada de las lloviznas que solo podemos soportar porque no merecen un paraguas abierto; caminando por Rivadavia a la altura del parque una chica llora desconsolada y sin importarle la opinión de nadie, su llanto la aisló del mundo y se refugia en la entrada de la iglesia para soportar la angustia de estar sola un sábado por la noche sin nadie que la console. El hecho no será olvidado rápidamente, pero tampoco tallará una marca en mi memoria, hasta que al día siguiente en un recorrido totalmente tranquilo hacia el video club otra muchacha llora, pero en la entrada de un edificio, dirigiéndose al portero eléctrico, le implora que le abra la puerta para charlar. La voz masculina al otro lado solo sentencia sin piedad que se vaya porque no la quiere ni ver, repetidamente, frente a la insistencia de la chica.
El lunes me entero de un tercer caso de triste pasión de llanto ¡demasiada coincidencia! Aunque menos poética la escena, igualmente sus protagonistas eran una chica que deseaba atención por parte de un hombre muy reticente a darle lo que ella quería con tantas ansias: quedarse a hablar. Él desde su auto y ella con la puerta en mano para que su hombre no pudiera arrancar.
El detonante de este free talk fue el cuarto acaecimiento ocurrido durante una llovizna. Una chica, cuando no, refugiada en el subte llora con su celular en mano. No pude más que desearle que le hayan roto el corazón, no quisiera enterarme que lloraba por el reciente fallecimiento de un ser querido.
Las locas de amor andan sueltas, ¿a quién podemos culpar? La lluvia es una excusa para adornar esta columna, pero... ¿somos los hombres unos hijos de puta? La extraordinaria pasión de estas mujeres estalla a niveles que nos pueden explicar muchas cosas. ¿Son ellas desencadenantes de los conflictos de parejas?, también podríamos decir que sus lágrimas son parte del famoso drama femenino; tanto problema por una discusión con su hombre. Tal vez si nos encontráramos con estas 4 chicas unos días después del lloro sus rostros solo mostrarían alivio, felicidad y falta de preocupación.
El hecho es que se pusieron todas de acuerdo y no muestran ningún problema en mostrárselo al mundo su desconsuelo frente al amor.
Hasta luego...
NICO ^_^
Friday, June 17, 2005
Subscribe to:
Posts (Atom)