El comienzo de una gran aventura.
"Una de las mejores compras de los últimos tiempos"- sentenciaba una madre a sus dos hijas. La mayor sumamente compinche y la menor totalmente resistida a caer en ese esquema frívolo. Más allá de estereotipos ideales para burlarse, podemos buscar un cacho de profundidad en esta situación tan típica de shopping top. Como ya se darán cuenta, esta historia jamás pudo haber ocurrido en el Abasto. Me tocó vivirla en el Unicenter, ¡que afortunado!
En la Argentina, tenemos un problema muy grave en materia comercial. Cada vez que vamos a entrar a un negocio nos encontramos con el asecho de vendedores que llegan al punto de intimidar y bloquear cualquier capacidad de razonamiento que podamos tener frente a una prenda (al mejor estilo Hamlet con la calavera). Desde un punto de vista muy íntimo, me molesta terriblemente que me quieran aleccionar en materias ya aprobadas con altos promedios, por lo que si te atrevés a tirarme la frase "necesitás ayuda"- con soberbia, da gracias a dios que también promocioné buenos modales.
- Agrego una cita de Will & Grace acerca de los vendedores de salón para comenzar con el punto:
[ACROSS THE ROOM, GRACE AND WILL ARE STANDING AT A LARGE WALL RACK OF JEANS.]
GRACE: Oh, my God, I think I see them. All the way-- All the way up on top.
WILL: Okay, I'll get a salesperson.
GRACE: No. No, no. I hate salespeople. What, I do all the work, and they get all the credit? When they ask me at the register who helped me, I always say no one. Even if they did. That money comes out of my pocket.
Bastante molesto, aunque aceptable, es el hecho de que te reciban preguntándote si necesitás algo. Pero mucho más fastidioso es cuando te siguen por todo el local, en silencio y con cara de "este no tiene un mango para comprar".Profundicemos en el primer caso. Al entrar al negocio evitá cualquier tipo de contacto visual con los vendedores. Tu mirada y todos tus actos se tiene que enfocar en lo que vayas a comprar. Obviamente que no somos mal educados y si nos saludan respondemos la amabilidad pero con las palabras justas. "Hola"- y cerrá la boca. A menos que no tengas tiempo y ya tengas identificado de vidriera lo que querés adquirir. Si continúa el diálogo con el clásico "te puedo ayudar en algo...?" cortá por lo sano y decile "cualquier cosa te aviso, gracias". Todo esto que menciono es para evitar la creación de lazos de culpa. Por no interrumpir la cortesía al empleado dejás que este te guíe y finalmente comprás mal porque la culpa no te permite decirle que no y retirarte.Ahora pasemos al segundo caso de estudio. Mucho más complejo y sumamente disfrutable. Aprender esto es recibirse de comprador experto. Es llegar al Nirvana de las compras!! Presento varios casos de estudio.
*** Gente como uno ***
Pinamar. Paseo de compras con negocios muy sofisticados en su arquitectura. Local de Tommy con vidriera hipnotizante. Llevaba puesta una malla de esa marca justamente. Entro al local y la vendedora comienza su vigilancia nerviosa e implacable. Mi hermana nota la situación llena de tensión y dispara "mirá, acá tienen un modelo parecido al de tu malla". A lo que contesto "mi malla es más linda, por eso me salió más cara". La empleada detecta que efectivamente mi bañador era Tommy y encima un modelo mucho más sofisticado que el pedorro que tenían en stock por lo que decide dar un paso al costado y no estorbar más. Por supuesto que yo no compré nada porque era un rata sin laburo. En fin.
*** Si, ya sé ***
Cierto día de verano, en época de festejos navideños, se dio la tan esperada situación de Nirvana. Resulta que salgo del laburo con destino al Unicenter para comprar la manada de regalos que se dan por las fiestas y algunos cumpleaños inoportunos. Una de mis armas secretas, Brooksfield, iba a resultar un regalo muy piola para mi viejo. Entro al local y nadie se me acerca. Durante todo el tiempo que pasé en el local me asesoré solo. Gestos de cordialidad hacia los vendedores, pero ni una sola intromisión. La clave: una camisa de la casa. Nada mejor que hacer una primera conquista de varias prendas para que en próximas ocasiones te vean con otros ojos. Y eso no es todo. La primera compra es la que te predispone para bien o para mal en las posteriores. Por lo que yo siempre recomiendo vestir una prenda del local donde vas a concretar la primera adquisición. Una vez realizada, recorrés y entrás a otros locales recibiendo otro trato. Mejor dicho, recibís paz.
*** Una chica bien, un pibe sano ***
Uno de los beneficios de ir a la salida del trabajo a un shopping es el trato ejecutivo. Sobre todo si vas de casual. Un look profesional pero juvenil baja todas las defensas y permite el ataque. La locación, Patio Bullrich, uno de los mejores lugares para comprar. Tranquilo, silencioso y sofisticado. Lo mejor que puede ocurrir, un hombre comprando en un local de vestimenta femenina. O viceversa por supuesto. Es buenísimo que te toque un flaco bien bolichero y vos justo vayas a comprar indumentaria masculina.Día de la madre, el curro de San Valentín o un cumpleaños siempre viene bien como frase matadora al momento de entrar. Los valores familiares derriten, contate una anécdota o repetí un consejo de tus padres.
- La verdad que desconozco el talle de mi hermana.
- ¿Cómo es ella?
- Flaquita como vos (guachiiiiiiiiiiinnn)
-----------------------------------------
- Estoy buscando una remera para mi novio, más piola, como para salir.
- Cómo esta que tengo yo puesta por ejemplo?
- Esa está muy buena, queda muy bien (flaco, ya sabemos que sos piola, bajame el volumen de la Metrooooooo).
Que bello es vivir, vivir de shopping...
Friday, March 20, 2009
Subscribe to:
Posts (Atom)