Monday, March 28, 2005

El primer grupo social al que pertenecemos (si es que empezamos con el pie derecho en este mundo) es la familia y la candidez que despierta en mi se ganó esta columna. Alimentando mi ultimate mecanismo de defensa, la regresión, el viernes un encuentro me recordó otra charla que había tenido unos meses atrás y que había quedado en mi agenda como tema pendiente de free talk hasta que pudiera darle un marco para desarrollarlo. Estaba en el cumpleaños de un chico, que para mi familia y para mi es como un familiar, porque mis padres con los suyos llevan una amistad de más de 20 años y somos parte de su familia así como lo son ellos y salió durante la charla el hecho de que cuando uno está en la universidad los estudiantes, especialmente del interior, tienen una tendencia a juntarse con chicos que posean una cultura familiar muy fuerte que les transmitan los valores a los que ellos están más acostumbrados y así el desarraigo disminuye. La atención dada, las comidas ofrecidas y el hecho de interactuar con una familia con la cual uno se identifica provoca melancolía, pero una melancolía positiva, no hay resentimientos sino regocijo de que uno tal vez no está tan lejos del hogar porque la calidez todavía se encuentra en el aire, hay un lugar físico donde uno puede acudir a sentirla. El fin de semana pasado cuando salí con mis amigos de la secundaria terminé en la casa de uno de ellos donde se festejaba el cumpleaños de su hermana y por ende se encontraba parte de su familia. El cálido recibimiento por parte de los parientes y el hecho de que se acordaban de mi fue sumamente conmovedor porque son esas cosas de la vida que uno atesora para siempre porque no se consigue de la noche a la mañana sino que son la consecuencia del acumulo de grandes y buenos recuerdos que trae el compartir en el tiempo.
Algunos dirán que es malo querer perpetrarse en el tiempo porque no te permite avanzar, en parte es cierto, cuando me siento mal lo primero que hago es encerrarme en mi pieza, poner música y ver todas las fotos que tengo coleccionadas. Es una manera de evadir los problemas de la actualidad y no enfrentarlos, pero por otro lado, es imposible negar que uno ha vivido experiencias maravillosas que a la larga te forman como ser humano.

Me compré el último cd de Tori Amos, “The beekeeper”. Para ser sinceros la primera parte (hasta la canción 4 digamos) es cualquier cosa, pero después va tomando forma y vemos rastros de la genialidad de Tori, aquella que desplegó en “Little Earthquakes”, en “From the choirgirl hotel” o “To Venus and back”. A medida que lo escucho me voy enamorando más de este álbum. También estuve escuchando últimamente la discografía de Beck (“Odelay” es el mejor lejos y “Midnight Vultures” también tiene lo suyo) y me compré “Medulla” de Bjork que es la fiesta, es un álbum que tarda en ser digerido pero merece la paciencia para ser comprendido. Después también estuve escuchando a KD. Lang que para mi es la mejor voz femenina y su hit de 1992 “Constant Craving” es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Tengo que retirar unos cd’s de mp3 del Parque Rivadavia que tienen la discografía de Bonnie Raitt y de Tom Petty. Escuché un cover de KD. Lang de la canción “Crying” de Roy Orbison (el de “Pretty woman”) y también me despertó el interés porque si bien su hit más famoso es una canción bastante alegre, “Crying” es un tema sumamente depresivo y pasional.

Bueno, eso es todo, nos vemos pronto
NICO ^_^