El paso del tiempo es un tema bastante polémico, generalmente implica envejecer, perder la vitalidad, la salud y cierto hábitos se vuelven cada vez más imposibles de no realizar; esto es más que nada para los más pesimistas y tal vez más narcisistas. Por otro lado si encontramos a una persona diciendo que envejecer es lo más maravilloso que nos pudo haber pasado en la vida, por la sabiduría con la cual nos nutrimos al pasar los años, seguramente ese individuo será tildado de hipócrita ¡y con mucha razón! ¿De qué te sirve todo ese conocimiento cuando ya no podés aplicarlo? y encima siendo viejo en la cultura occidental significa que ya no te escuchan y te tratan como a una molestia. Esto último que sentencié es un poco ganado a pulmón por los ancianitos: hoy iba en el colectivo y una vieja que estaba, digamos, no cachuza pero que no tenía el mejor control sobre su cuerpo quería sentarse atrás donde había un lugar al fondo y encima necesitaba subir un escaloncito para acceder al puesto; con el transporte en marcha estuvo una hora para dar dos pasos y encima casi se cae cuando la fueron a agarrar dos personas (dentro de las cuales yo no estaba por supuesto). Habiendo, no uno, sino tres asientos adelante ¿qué tenía que joder yendo para el fondo? Cosas de la tercera edad viste...
¿Dónde se encuentra el equilibrio entre sabiduría y vitalidad? Algunos disparan que cuando cumplís treinta y transitás esa década. Aunque hoy en día con los avances de la ciencia y la tecnología ya cumplir 40 es traumante pero no para el suicidio. Las mujeres principalmente hacen un fuerte balance pero con una buena fiesta y un póster de Nacha Guevara se dan ánimos de querer ir al gimnasio y pagar por tratamientos. Los hombres por otro lado como todavía pueden engendrar hijos sin ningún problema eso de alguna manera les levanta la autoestima (porque no hay miedo de “no levantarla” y encima sus peces funcionan); pero todo esto alimentado por la obsesión de las mujeres por contar hasta los segundos su “fecha de vencimiento” (que comienza alrededor de los 30 o cuando no ven prospectos para matrimonio).
Si bien esta es solo la impresión de un chico de 20 años (nada en tiempos donde la adolescencia se extendió hasta los 25 según expertos), hay cosas que uno se puede ir dando cuenta acerca de su grado de madurez de acuerdo a las experiencias. El cine, la música y las amistades son buenos ejemplos de medición. Mi pasión por las películas comenzó a los 16 más o menos pero el otro día estaba viendo de nuevo una película, que en su momento me gustó mucho, y que ahora la sentí mucho más profundamente; no es que la entendí sino que las circunstancias me llevaron a tal vez identificarme o a anhelar situaciones del film de las cuales no me percataba antes y ahora me emocionan.
Los recuerdos de la infancia cada día se disfrutan más y siempre uno se toma tiempo para recordarlos y así perpetrarlos aún más en el tiempo. Yo tengo un cajón donde guardo, entre otras cosas, los tres muñecos que prefería: el caballero dorado de capricornio, Skeletor (de He-man) y Gambit de los X-men que es mi comic favorito; y guardo varios ejemplares como los 5 primeros capítulos de Uncanny X-men, 11 ejemplares de X-men 2nd series y el especial de Gambit por supuesto.
A mi entender la vida es encontrar un equilibrio, imposible de lograr, porque el destino siempre se interpone con algún golpe (bajo o de esos costumbristas) pero bueno, viví y aprendé, algo bueno tiene que salir de uno.
A tut aller!
NICO ^_^